número 13 | Junio 2016
dossier 1. Directoras
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Cómo nadar en río revuelto y llegar a la orilla con una sonrisa. Entrevista a Ana Alvarado.

Federico Aguilar (UNA)

 

    Este artículo surge a partir de la entrevista realizada a la directora Ana Alvarado, quien posee un extenso e importante recorrido en la escena teatral tanto a nivel nacional como internacional. Este escrito es, además, parte del  Dossier  que propone la nueva edición de  nuestra revista, el cual tiene como tema a directoras mujeres. Esto motiva que, aunque se toquen diversos temas, esté atravesado inevitablemente por una perspectiva de género. Comencemos, entonces, con las reflexiones que  dispara este nuevo encuentro con Ana Alvarado, no sin antes recorrer algo de su vasta trayectoria.

    Ana Alvarado es autora, directora e intérprete de teatro, es también Licenciada en Artes Visuales, Docente de Teatro de Objetos y Dirección Teatral. Desde 1987 trabaja en forma continuada en la actividad teatral. Integró el prestigioso Grupo de Titiriteros del Teatro San Martín de la Ciudad de Buenos Aires, dirigido por Adelaida Mangani, en el que ha cumplido alternativamente roles de intérprete, autora y directora. Fue fundadora e integrante como co-directora del grupo El Periférico de Objetos con el cual ha participado de numerosos festivales de teatro y de títeres en Europa, Oceanía y América.

    Actualmente dirige en forma continuada espectáculos de teatro para adultos en el circuito off y oficial de Buenos Aires. En forma individual o grupal, como directora o como dramaturga, ha ganado premios tanto nacionales como internaciones

    Es docente de la UNA en la carrera de Dirección y de la Universidad de San Martín en el área de Artes. Es, además, una artista de notable influencia en creadores contemporáneos

    Antes de comenzar con las preguntas preparadas, comentamos sobre su último trabajo, un semimontado (bastante avanzado en su montaje) llamado "Sola no eres nadie" de Natalia Villamil y con la actuación de Mariano Mazzei. Este trabajo se presentó en el marco de “Nuestro Teatro” ciclo de obras en homenaje al ya legendario Teatro Abierto. Durante esta charla previa, haciendo recuento de los demás trabajos, Alvarado nos comentó sobre algunos trabajos que visitaron temas muy ligados al período en que se llevó a cabo Teatro Abierto y otros, como el que le tocó -lo dice entusiasmada- con nuevas sensibilidades. Por la proximidad de este trabajo aprovechamos para comenzar nuestra entrevista, en torno  al rol de las directoras en el medio, preguntando sobre la cantidad de directoras que participaron en el ciclo. Ana nos contestó con un dato que llama profundamente la atención y es que de las doce personas convocadas para realizar la dirección de las obras solo ella es mujer.  Este dato nos hace atar otros tales como que el jurado que elegía  los textos dramáticos para poner en escena está formado también en su mayoría por hombres. Son primeros datos, no podemos asegurar ningún corte sexista al respecto, pero si preguntarnos por qué estos roles están distribuidos de esta manera. Recordamos que esto también es un fenómeno que ocurría en Teatro Abierto. Después chequeamos algunos datos y vimos que en su primer edición no hay directoras en el ciclo, en su totalidad son hombres los que llevaron a escena las obras. El panorama mejora un poco en su versión del 82 [1] pero lejos está de encontrar una paridad. El dato de Alvarado como única directora convocada al ciclo actual, es relevante también ante el hecho que actualmente hay una mayor circulación de mujeres en el rol de la dirección y con fuerte formación académica. Nuestra entrevistada lo sabe muy bien por su labor como formadora de directores/as en la UNA. Estas primeras reflexiones ya  van dando tono a la entrevista,  continuemos  con las palabras de Ana Alvarado.

    Nos manifestó que para ella “el teatro es un experiencia artística y grupal y eso me parece fascinante pues es un fenómeno colectivo que acontece  en ese encuentro con el público, entre los actores, con los técnicos, etc.”

    Alvarado nos cuenta sobre su formación académica  y agrega  “pero la formación no solo es eso y menos para el teatro. En los años 80 todos hacíamos  talleres y actividades, había una “eclosión” de experiencias que todos queríamos transitar  tales como el mimo, los títeres, expresión corporal, etc. En mi caso terminó concentrándose en el área de títeres en torno a un maestro que fue Ariel Bufano quien trabajaba  los títeres con una perspectiva aún mayor de lo que se hacía en ese momento” -recuerda el tema convocante de la entrevista y nos dice-  “en mis comienzos cuando entro al grupo de titiriteros del San Martin, tengo la experiencia de ser dirigida por Adelaida Mangani, era  una mujer muy fuerte, hay que reconocer que para sobrevivir en un mundo masculino las mujeres tenían que ser muy fuertes. Es probable por la época que una primera puerta la haya abierto su marido, Ariel Bufano, pero cuando trabajaban en el elenco no había una diferencia en este sentido…Adelaida, podemos decir que con las mujeres tenía un rol más maternal, de contención, esto no siempre significaba mimo, pero si quizás nos favorecía un poquito, cuando veía que podíamos, dándonos algunos espacios fuera de la interpretación, con más opinión, que de otra manera, siendo mujeres, no nos iba a resultar acceder tan fácil”.

    Cuando se le pregunta cómo es ella en ese rol contesta “Cuando formo directores, creo que no hago discriminación, tendría que revisarlo hace una pausa -  a veces, quizás las rete un poco más porque puede pasar que tengan tendencia a hacerse las pobrecitas, y eso hay que pelearlo porque es un mecanismo que la sociedad te va creando y te muestra que podés conseguir cosas pero lo que pasa es  que conseguir esas cosas puede ser peligroso. Hay mecanismo “femeninos” que sirven para algunas cosas pero que no sirven en absoluto para otras. Además, pienso, insisto con cosas que yo padecí como el sentido de lo práctico. A las mujeres generalmente no se les enseña nada del orden de lo práctico (salvo las tareas del hogar) como cargar algo, acomodarlo, pensarse a sí mismo como alguien que puede pensar una escenografía, a lo mejor clavarla, cosas que el teatro independiente necesita”

    Alvarado sostiene que  “la dirección tiene un aspecto de mando, siendo mujer y joven podríamos decir que ya no es tan difícil mandar, pero antes si lo era. Esto a nivel interno, en el Periférico de Objetos no era un problema, pero sí lo era a  nivel externo. Recuerdo por ejemplo un crítico que jamás reconocía mi lugar en la dirección, se lo olvidaba, en espectáculos que yo co-dirigía nombraba solo al director que lo hacía conmigo. En aquella época también era difícil el trato con los jefes técnicos, generalmente te ponían a prueba. Hoy ya no tengo esos problemas para dirigir por ser mujer, sin embargo creo que todavía hay lugares importantes ocupados por algunos “dinosaurios”. Otra cuestión es que se hacen ciclos de, por ejemplo, dramaturgia femenina o de directoras. Por un lado se recibe bien porque es trabajo, pero una se pregunta ¿Por qué hay que hacer un ciclo de mujeres ya a esta altura? ¿Por qué es necesario distinguir? Lo que debería pasar es que la selección debe ser por capacidad y ahí no existe ninguna diferencia entre hombres y mujeres” -suma a lo dicho- “En el teatro independiente no hay este tipo de problemas pero en los teatros de gestión hay que revisar la situación, en algunos casos las gestiones tienen una cabeza de otra época”.

    Otra reflexión interesante se presenta al preguntársele por artistas que marcaron su obra “Los directores que me impactaron los primeros años, Tadeusz Kantor, Ricardo Bartís, Javier Margulis, Alberto Félix Alberto…eran personas que le daban mucha importancia a la puesta en escena, trabajaban el material textual con una impronta muy personal, tanto en la actuación como en la puesta” agrega a Laura Yusem. Notamos una vez más, pero esta vez en la influencia de otros directores, que solo tenemos a una mujer en los directores que la influenciaron, a lo que Alvarado suma “es que no había tantas”.

    Ya terminando la entrevista opina sobre el teatro actual y la circulación de la mujer en el mismo “El teatro independiente está muy vital y no tienen un tratamiento diferente de hombres y mujeres, es my horizontal. Hay un crecimiento enorme de la mujer, que son productoras, propietarias de salas, etc. Creo es muy pobre la gestión de los teatros oficiales en el rescate de lo que se hace o se piensa en este momento. Entiendo  que los teatros oficiales deberían revalorizar lo local pero no desde una perspectiva nostálgica,  sino con una perspectiva del presente, si esto ocurriera las mujeres tomarían protagonismo naturalmente”.

    Al finalizar de la entrevista,  nos quedamos pensando que a veces es importante saber nadar en río revuelto pues, puede que lo que espere en la orilla sea una sonrisa.

 

 

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