número 22 | marzo 2024
Reseñas
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Diccionario Utópico de TeatrosAndrés Gallina, Oria Puppo, Alejandro Tantanián (Compiladores). Córdoba, Ediciones DocumentA/Escénicas, 2022, 171 páginas, ISBN 978-987-4445-28-5

Julia Elena Sagaseta (UNA)

 

El título y sobre todo el adjetivo “utópico” ya coloca al lector frente a un diccionario distinto, a una manera diferente de entrar al teatro donde la realidad del mismo y también la originalidad de tratarlo definen el libro. Un antidiccionario como lo caracteriza Andrés Gallina, uno de los compiladores en su prólogo, donde no se busca fijar un sentido sino hacerlo fluido, buscando gran variedad de formas de acercarse a la escena.

La edición es excelente como todas las que realiza Ediciones DocumentA/Escénicas, la editorial de Córdoba. Está muy bien diseñada, tanto la tapa, como las ilustraciones interiores y la presentación de cada entrada. Pero por otra parte el volumen presenta distintas formas de acercarse al material. Se puede leer de manera lineal siguiendo las páginas o entrar por el QR que aparece al final y también por www.youtube.com/@DiccionarioUtopicodeTeatros. En estas dos últimas maneras de acceder tenemos los textos leídos por los autores u otras personas y algunos están acompañados por una performance.

La idea y la realización de este Diccionario fue de la Compañía U de investigación, curaduría y creación artística que integran los tres compiladores, el investigador y dramaturgo Andrés Gallina, la escenógrafa Oria Puppo y el dramaturgo y director Alejandro Tantanián. Los unió la tarea que realizaron en la dirección del teatro Cervantes y los motivó el aislamiento de la pandemia durante la cual buscaron una actividad diferente y creativa. Pensaron en un Diccionario distinto realizado por artistas. Se realizó con total libertad para cada uno de los convocados. No se iba a hacer con la estructura de la escena tradicional sino que se iban a tratar distintos teatros, muchos inexistentes. Podían caracterizarse los conocidos de la forma que cada artista quisiera pero el sentido de “utópico” llevaba a una idea de futuro que no faltó.

Se convocó a artistas de distintas disciplinas (danza SusanaTambutti, Marina Otero), escenógrafas (Mariana Tirantte, Graciela Galán), a investigadores del tema (Emmanuel Taub, María Fernanda Pinta, Ezequiel Lozano, Pablo Maurette), iluminación (David Seldes), a actores, directores y dramaturgos consagrados (como Rafael Spregelburd, Maricel Alvarez, Emilio García Wehbi, Beatriz Catani, Santiago Loza, Ricardo Bartís, Rodrigo García) pero también actores y directores jóvenes con poca pero interesante producción.

Algunas entradas son ensayos o manifiestos o bien tratan lo contrario de lo que es la estética de sus autores, (a Maricel Álvarez y Emilio García Wehbi les tocó Teatro religioso), a Santiago Loza Teatro Utópico (es decir el centro del diccionario) eligió escribir un texto muy pesimista, sin interés en el tema, donde la utopía estaría en poder volver a interesarse. También tiene una mirada cuestionadora, que implica una utopía negativa Ricardo Bartís con su teatro visceral. A Rodrigo García le tocó Teatro jeroglífico (una de las formas que se inventan en la utopía futurista). El autor es el más rupturista en su propuesta para diccionario: dos páginas con muy poco texto y que no define nada acompañadas con muchas imágenes. También Lucía Seles con Teatro insubordinado sale de lo esperado. Es una artista disruptiva, multifacética y su texto es como ella y la palabra que le asignaron. Escrito en su spanglish chileno no toma el teatro sino el concepto de diccionario basándose en María Moliner. Otros siguen lo pedido pero dan vuelta la propuesta: Susana Tambutti que tiene Teatro biomecánico parte de Meyerhold pero enseguida se aparta y analiza la danza. O Carlos Gamerro con Teatro globalizado. Centra su texto en Shakespeare para él el emblema de este teatro y lo analiza desde distintos parámetros: imperialismo, adaptabilidad, ecumenismo, hermandad, totalidad, mímesis, variedad, traducibilidad, inmortalidad, hartazgo, ¿global o globalizable?

Muchos son ensayos, exceden la habitual entrada de un diccionario como el Teatro Épico de Carla Crespo que pasa por distintas fases del tema para terminar definiendo al teatro épico utópico como “auto-docu-ficción”. O el Teatro de la desintegración que trata Rafael Spregelburd y reseña largamente para llegar a caracterizarlo como “ un teatro con un fuerte espíritu clásico que trata de recuperar todas las edades del teatro”.  O el teatro cyborg de Marina Otero que transpone los dos textos, analiza la danza y termina con un poema. También se detienen largamente Gustavo Tarrío con teatro kitsch, Diego Vainer con teatro lento, Beatriz Catani con el teatro sintético, Pablo Maurette con el teatro táctil, el teatro wifi de David Seldes, el teatro xilográfico de Mauro Guzmán, el teatro yuxtapuesto de Florencia Vecino, el teatro zombi de Susana Pampin, todas formas inexistentes pero que elles se permiten imaginar desde lo utópico.

No agotamos el Diccionario con esta enumeración. Queremos acercarnos al mismo para mostrar la imaginación desbordante que implica su recorrido. Un viaje por la escena y sus integrantes que vale la pena no perderlo.