IUNA
 
número 13 | Junio 2016
reseñas
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Szuchmacher, Rubén, Lo Incapturable, Buenos Aires, Random House, 2015, 191 páginas.


Horacio Banega (UNA/UBA)

 

1. En un bello texto Lévi-Strauss nos cuenta lo que le sucede al aprendiz de mago en una cierta tribu. El aprendiz comienza por el chamán más cercano y le pide que le enseñe a hacer magia. El chamán le enseña trucos, y el aprendiz se desilusiona. Comienza su búsqueda por otros chamanes más prestigiosos y lejanos, persiguiendo su ilusión y topándose con trucos cada vez más complejos pero trucos al fin. Finalmente termina por ser el chamán más prestigioso de su territorio, y quizás alguna vez llegue a comprender que la magia consiste en esos trucos. El antropólogo francés aprovecha para interpretar que la magia es real porque esos trucos funcionan como la eficacia simbólica de producir efecto de realidad. La eficacia de la palabra y de la práctica lingüística que todos compartimos se hacen presentes, de alguna manera, en el libro de nuestro mago – artista.

 

2. Traigo ejemplos del cine. Alfred Hitchcock le responde sobre su “genialidad” a Truffaut: vi y analicé muchas películas. Algo similar dice Leonardo Favio cuando lo etiquetaban de “artista salvaje”: me pasé muchas horas viendo cine en los cine-clubs. Cuando un artista produce conocimiento a partir de su propia experiencia lo que detectamos es trabajo, trabajo y más trabajo. El mago Szuchmacher nos dice: hay que trabajar mucho, y para eso hay que comenzar por percibir los materiales de la escena. Los materiales son heterogéneos y vienen de artes distintas. Barthes, en su período más semiótico definía a la escena como un “espesor de signos”. Pero esos signos son objetos materiales, nos señala el autor de este acontecimiento editorial y cultural. “Acontecimiento” es una palabra tramposa.

 

3. No voy a mencionar todos los textos con los que este libro hace serie. Logro recordar Escritos sobre el Escenario y Sacate la Careta.  Un acontecimiento es la revelación de una estructura, si tenemos en cuenta que la estructura incluye sus agujeros. Un acontecimiento escénico indica en qué estado se encuentra la máquina teatral en relación a lo que le falta, lo que le sobra, lo es necesario reparar, repartir, revisar, tolerar, sugerir, modificar, tirar. La máquina sólo funciona si tiene fricciones, desacoples, desajustes, en cantidad limitada. La máquina teatral es colectiva, social y política, enfatiza Rubén Szuchmacher. El énfasis puede llamar la atención o no. Depende de cómo observemos la escena real.

 

4. Hacer teatro es peligroso. Aprender a percibir los distintos componentes que configuran la materialidad escénica puede tornarse frustrante. Comenzar a dirigir (de eso se trata, del director o directora) puede llevar a la depresión profunda o a la euforia momentánea que se cree eterna. Lo Incapturable nos enseña que, en última instancia, la responsabilidad es de todos los componentes. Una manera de comenzar a tirar abajo el mito del déspota o del genio que conduce y maneja todos los elementos a su manera. Dirigir es hacer política, dijo en el curso del año 2002, del que fui alumno, mientras le llamaba la atención que en pleno desastre en el que la población tomaba las calles y hacía asambleas en las plazas, el teatro se retirara cada vez más a una intimidad pequeña.

 

5. Percibir los materiales es percibir la forma en que esos materiales se organizan y combinan. Percibir la forma es percibir imaginariamente una estructura que esos materiales están pidiendo. Es la misma situación con la imagen sensible con la que se parte para escribir dramaturgia. Szuchmacher nos enseñó, y lo especifica en su imprescindible texto, que la materialidad de la escena es esa combinación y que hay que saber verla, escucharla, olerla, olfatearla, tocarla para que su forma exude de ella misma. Los materiales tienen historia. De algún modo vivimos en una sociedad con un tiempo casi circular, dado que parecería que damos vueltas por los mismos temas, de modo polémico. Pero el acontecimiento, si es eficaz, puede lograr que salgamos del círculo quizás por una tangente, pero lo que es seguro es que ya no va a ser siempre lo mismo.

 

6. Lo Incapturable es un libro sobre la experiencia escénica escrito desde la misma experiencia que explicita el saber hacer o saber práctico de su autor. Ese saber así explicitado se convierte en  una tremenda ayuda cuando se está en crisis con el oficio. Cuando no se sabe para qué lado rumbear, cuando no se tiene ni idea de qué decir a los actores y a las actrices sobre el tema o lo que sea del espectáculo, cuando pensamos que el escenógrafo está haciendo lo que él quiere por sí solo sin tener en cuenta la totalidad de la escena, cuando queremos dejar el oficio por mil motivos. Libro de consulta obligada y recomendada para directores en peligro. Si tal y tal cosa le pasó a Rubén Szuchmacher, ¿tengo derecho a asombrarme de que tal y tal cosa me pase a mí?

 

7. Las formas actuales de la escena son cada vez más complejas. Las artes visuales, las artes sonoras, la arquitectura y la literatura son las disciplinas que se combinan en la escena. Lo aprendimos en los cursos que el maestro enseña desde hace varias décadas. Si sumamos las tecnologías de todo tipo, entonces este libro es necesario en tanto y en cuanto uno de los más relevantes artistas de la escena comenzó a develarnos algunos de sus secretos, de sus trucos, para producir su magia.

 

8. ¿Y en qué consiste la articulación posible que lleva a cabo esa función “director”? Cito: “Dirigir es usar la palabra (o sus equivalentes) para tratar de convencer a todos los demás de que un proyecto es posible, de que luego de trabajar intensamente se llegará a alguna parte, pero, sobre todo, se usa la palabra para sostener con convicción ideas de las que no se está seguro para nada. (116). Leí esto en situación de emergencia y me fui a dormir un poco menos angustiado. Como Sócrates, no sé de qué se trata pero hay que seguir trabajando.

 

9. Me llamó la atención el título. Un libro que nos enseña los trucos de la magia nos dice que, en última instancia, lo que se busca a veces se encuentra pero no se logra aprehender. Como un filósofo que usa una escalera famosa para subir a una meseta desde donde observar los límites de su lenguaje que son los límites de su mundo y luego la tira. Wittgenstein termina el Tractatus con su famoso versículo: de lo que no se puede hablar, mejor es callar. Lo que se aprende es que, sin embargo, eso de lo que no se puede hablar, se puede mostrar. Esa es la diferencia de este libro respecto de los soliloquios de otros artistas que apelan a lo inefable de la creación para no enseñarnos sus artilugios. Claro, una técnica no es una poética. El maestro nos muestra su técnica y se calla humildemente frente a su poética. Su poética está en sus obras, que se conecta, de alguna manera muy profunda, con su técnica.

 

10. Sabemos que el origen del teatro cuenta con varios relatos. Surge a partir de rituales dionisíacos, surge del culto a los muertos, surge de las variaciones de los rapsodas que de memoria recitaban los versos de Homero. Juan Carlos Gené, y en cierta manera Peter Brook, consideraban que surgía cuando, en el  transcurrir de las tribus nómades, alguien fallecía y se lo enterraba donde fallecía. La tribu seguía su camino y en algún momento de la noche, alrededor del fuego, alguien se paraba delante de los otros para recordar a quien no estaba más entre ellos. Quizás lo imitaba, lo parodiaba, recordaba anécdotas o simplemente se erguía frente al fuego y decía su nombre. Bert States[1] se pregunta qué es lo que nos hace ir al teatro a ver personas que nos quieren hacer creer que son otros además de ser ellos mismos. Este libro nos puede brindar algunas claves sobre este fenómeno justamente porque nos da una descripción de la construcción de la percepción de los fantasmas sin los que, parece, no podemos vivir.

 

11. El libro provoca la necesidad de su continuación. Necesitamos que la serie siga así: Las artes visuales y la escena, tomo II. Las artes sonoras y la escena, tomo III. La arquitectura y la escena, tomo IV. La escena y lo contemporáneo, tomo V. No podemos dejar pasar esta oportunidad, ahora que el mago escribe sobre su saber práctico y empírico para que podamos seguir descubriendo las leyes de eso que es incapturable.

 



[1] States, B. O., Great Reckonings in Little Rooms. On the Phenomenology of Theater, Berkeley / Los Angeles / London, University of California Press, 1987.


 
 
 
http://dramaticas.una.edu.ar/ www.territorioteatral.org.ar / revista digital / publicación semestral
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ISSN 1851 - 0361